Bidasoa en tiempos del coronavirus

La pandemia generada por el coronavirus COVID-19 ha afectado, como es lógico, a la vida en Bidasoa. Los hechos, como es bien sabido, se sucedieron con bastante velocidad: el jueves 12 de marzo nos enteramos de la suspensión de las clases presenciales, y ese mismo fin de semana se decretó el estado de alarma en toda España, con restricciones a la circulación de personas. Con el deseo de que las circunstancias actuales sean una ocasión de crecimiento personal, hemos modificado todo lo que ha sido necesario para cumplir con las medidas adoptadas por las autoridades civiles, eclesiásticas y académicas. Unos pocos seminaristas han vuelto a sus diócesis de origen, a petición de sus respectivos obispos, y la inmensa mayoría continua en Bidasoa.

En las aulas de estudio, se guarda la debida distancia como prevención

Gracias a Dios, en el Seminario no ha habido hasta el momento ningún caso: esperamos, con el esfuerzo de todos, seguir así. Las cautelas que hemos tomado han sido las lógicas en estas circunstancias: las actividades comunitarias se han reducido al mínimo (comidas, celebración eucarística y encuentros formativos, principalmente), y siempre en grupos pequeños. El Seminario está a las afueras de Pamplona, y no tenemos vecinos cercanos; de hecho, el “distanciamiento social” nos resulta bastante sencillo. Además, el equipo de profesionales que atiende las tareas domésticas nos está cuidando muy bien.

Afortunadamente, podemos tener la Santa Misa todos los días, teniendo muy presentes a todos los que están afectados por la pandemia; igualmente, son constantes las visitas al sagrario. Por otro lado, la actividad académica también sigue. La Universidad de Navarra ha facilitado el estudio a distancia, ya sea con clases online, videos grabados, materiales que suben los profesores… El ritmo de trabajo es intenso, pero asequible.

Todos los días se trasmite la adoración al Santísimo Sacramento por nuestra página de Facebook

Por último, como una forma de aprovechar el tiempo, han surgido iniciativas muy variadas: cursos de guitarra, edición de videos, apologética… que algunos seminaristas imparten a grupos reducidos y que ayudan a descansar un poco del estudio y de la tensión propia de estos días. Además, muchas tareas habituales, como el cuidado del jardín o el mantenimiento de la casa, también requieren que les dediquemos atención.

Por todo eso, aunque estamos en una situación difícil y extraordinaria, la formación continúa: ahora las circunstancias son diferentes, pero tratamos de encontrarnos con Dios también en este momento.