San Josemaría mostró en su vida un gran afecto hacia los sacerdotes diocesanos y un sincero desvelo por la formación sacerdotal. En sintonía con este interés, su primer sucesor, el Beato Álvaro del Portillo, impulsó la creación del Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa, erigido en 1988 por la Santa Sede. Desde entonces, candidatos al sacerdocio provenientes de diócesis de todo el mundo son enviados por sus respectivos obispos a recibir una formación integral y profunda, tan necesaria para afrontar los apasionantes retos que las actuales circunstancias plantean a la misión de la Iglesia. 

Este Seminario nació con una honda vocación de servicio a las Iglesias particulares y a la Iglesia universal. Nuestro compromiso con las diócesis que envían aquí a sus seminaristas hace que nuestro proyecto formativo se desarrolle en continuidad y armonía con los Seminarios de origen, fomentando la comunión con el propio obispo y con los sacerdotes del presbiterio diocesano.

Nuestra tradición formativa se apoya en la convicción de la importancia de la libertad personal como medio indispensable para lograr la necesaria madurez humana, espiritual, intelectual y misionera. Deseamos que cada seminarista sea protagonista de su proceso formativo, y sabemos que la libertad responsable solo arraiga en un ambiente de confianza y amistad, de franqueza y alegría. 

Una de las mayores riquezas de Bidasoa es su carácter internacional. Desde su creación, han pasado por esta casa más de 1000 seminaristas de numerosos países y diócesis. Esta rica experiencia humana y eclesial, además de aumentar en todos el espíritu universal y misionero, ayuda a estimar más profundamente los valores culturales y religiosos de la propia cultura, diócesis o nación. 

Las vocaciones sacerdotales son dones preciosos que Dios regala a la Iglesia y a la humanidad. Deseamos que quienes se formen en Bidasoa sean siempre sembradores de paz, alegría y esperanza “para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra” (Papa Francisco).

 

Juan Alonso