Convivencia de inicio de curso en Bidasoa

El fin de semana del 29 y 30 de agosto dimos inicio al nuevo curso en Bidasoa con una convivencia en la que estuvimos casi todos. Fue una oportunidad privilegiada para reencontrarnos y dar la bienvenida a quienes se incorporan este año a nuestro seminario.

Durante estos dos días, vivimos momentos de encuentro, reflexión y preparación. Más que una simple inauguración, fue un tiempo para escucharnos, compartir experiencias y renovar el entusiasmo con el que afrontamos este nuevo año de formación. Las distintas actividades nos ayudaron a mirar hacia adelante con esperanza, conscientes de los desafíos que nos esperan y del apoyo mutuo que nos fortalece.

Las sesiones formativas, de carácter práctico y cercano, nos invitaron a pensar en nuestra vida cotidiana con profundidad y realismo. Se abordaron temas esenciales para nuestro crecimiento humano y espiritual, como el equilibrio personal, el cuidado interior y la responsabilidad en los estudios. No se trató de clases magistrales, sino de conversaciones que nos animaron a vivir con autenticidad y coherencia nuestra vocación.

Además, los espacios informales —las comidas, las tertulias, los momentos de descanso— fueron igualmente valiosos. En ellos pudimos conocernos mejor, compartir inquietudes y aprender unos de otros. La diversidad cultural que nos enriquece quedó patente en cada diálogo, recordándonos que la universalidad de la Iglesia se vive también en lo cotidiano, en la escucha atenta y en el respeto mutuo.

Esta convivencia ha sido, en definitiva, un primer paso para caminar juntos durante el año académico que comienza. 

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