En cuatro dimensiones

Comenzamos los parciales. Por los pasillos de Bidasoa se oye: «¿Ya estudiaste el tema 10 de Derecho canónico?»; o «¡Por fin me aprendí las declinaciones de latín!»; o «Dicen que el profesor de Patrología es benevolente…».

Pero la dimensión académica no es la única que ocupa a los seminaristas. Mientras intensifican su estudio, los seminaristas siguen cultivando también las otras dimensiones de la formación.

Una pastoral física y virtual

Cada fin de semana, los seminaristas acompañan distintas labores pastorales. Denis (Perú) y Hernando (Colombia), por ejemplo, van a la Parroquia San Miguel los domingos; allí dan catequesis de confirmación a adolescentes y luego acolitan en la Santa Misa. «Es una buena experiencia —cuenta Denis—. Siempre es un gran desafío hacer atractiva la fe en Jesucristo a los jóvenes. Además, se aprende mucho de los sacerdotes que están en la parroquia».

En algunos casos, la pandemia ha impedido que algunos seminaristas asistan a sus pastorales ordinarias. Sin embargo, esto no ha frenado su espíritu evangelizador. Con motivo del 16º centenario de la muerte de san Jerónimo, Luis Alfonso, Airan Osmar, Erick Josué, Jesús Eduardo, Kenneth y Otto han lanzado las redes en las redes.

Estos seminaristas —los cuatro primero de México, el quinto de Uganda y el sexto de Guatemala— han iniciado un proyecto vía internet para difundir el conocimiento de las Sagradas Escrituras. El objetivo consiste en leer la Biblia en un año. Para ello, a través de grupos de Whatsapp a los que se han ido sumando personas de distintos países del mundo, envían cada día algunas citas bíblicas para ir leyendo poco a poco cada uno de los libros sagrados. Además cada ocho días se reúnen para comentar entre sí las lecturas de la semana.

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«La Biblia es muy importante en la vida del cristiano —afirma Luis Alfonso, quien tuvo la iniciativa—. El Papa Francisco hace un año nos regaló la carta Aperuit illis, donde destaca que la Palabra de Dios es vital para nuestra identidad. Y hace dos semanas publicó otra carta, Sacrae Scripturae affectus, en la que rescata la gran herencia que nos dejó san Jerónimo: «Una estima por la Sagrada Escritura, un amor vivo y suave por la Palabra de Dios escrita». Esperamos que este proyecto nos ayude a nosotros y a los que se han apuntado para acoger esa herencia».

Dimensión espiritual

El 12 de octubre se celebra en España Nuestra Señora del Pilar. En Bidasoa tuvimos una Misa solemne para celebrar a la Patrona de la Hispanidad. También, después de la comida, vimos algunos documentales sobre la historia de esta advocación mariana.

No obstante, lo que pocos saben, es que ese mismo día se celebra otra fiesta mariana: Nuestra Señora de Aparecida. Los seminaristas brasileños en Bidasoa —Bruno, César, Ygor y Rafael— no quisieron que su patrona pasara por alto y organizaron un triduo en su honor, que también culminó con una Misa solemne, el mismo 12 de octubre, en la que participaron varios seminaristas.

El jueves sacerdotal nos presidió las vísperas don Juan Luis Bastero, que fue el primer rector de Bidasoa. Nos predicó sobre la importancia de la fraternidad y amistad sacerdotal y en la tertulia disfrutamos de sus conocimientos en Mariología; nos habló de las apariciones marianas.

Dimensión humana

La vida comunitaria crece también día a día en Bidasoa. En las tarde previa a la Fiesta de Nuestra Señor del Pilar, tuvimos un concurso —organizado por los de quinto curso— en el que participantes de cada una de las tertulias representaban a sus compañeros en distintas actividades. Fue un momento de risas, esparcimiento, competitividad y sobre todo fraternidad.