Roma siempre ha sido un lugar especial para la Iglesia, pero este junio de 2025 lo fue aún más para nosotros. Tuvimos la gracia de participar en el Jubileo de los Seminaristas, una experiencia que no solo nos acercó a la Ciudad Eterna, sino que nos permitió renovar nuestra vocación en comunión con miles de futuros sacerdotes de todo el mundo.

Salimos de Pamplona el 21 de junio, en autocar y furgoneta, con el corazón lleno de ilusión. Nuestra primera parada fue Pisa, donde la historia y la belleza nos dieron la bienvenida. Pero fue al llegar a Roma cuando todo cobró un sentido más profundo. Caminar por sus calles, cruzar la Puerta Santa, ganar el Jubileo… cada gesto se convirtió en oración.
El momento más esperado fue el encuentro con el Papa León XIV en la Basílica de San Pedro el día 24 de junio. Escucharle en persona, junto a más de cuatro mil seminaristas, fue conmovedor. Nos habló con cercanía y profundidad, definiéndonos como “testigos de esperanza” y recordándonos que el corazón es el motor de nuestra vocación. Nos invitó a amar con el Corazón de Cristo, a no tener miedo de nuestras heridas, y a dejarnos transformar por la oración y la interioridad.

Este Jubileo coincidió con un momento histórico para la Iglesia: la transición del pontificado del querido Papa Francisco al nuevo Papa León XIV. En Bidasoa hemos vivido este cambio con alegría, esperanza y continuidad. Las palabras del nuevo Papa resuenan con fuerza en nuestro seminario, donde la diversidad cultural se convierte en riqueza y reflejo de la universalidad de la Iglesia.

El viaje concluyó en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, donde pusimos en manos de la Virgen todo lo vivido.
Este Jubileo, vivido en el corazón de la Iglesia, ha sido un verdadero impulso para seguir caminando con esperanza hacia el sacerdocio.

