«La evangelización no se detiene»

Pedro Martínez Mena (Dioromo, Nicaragua, 1991) recibió hace unos días una de las mejores noticias de su vida: en poco más de dos meses, el 2 de enero del 2021, recibirá la ordenación sacerdotal de manos del obispo de la diócesis de Granada, Monseñor Jorge Solórzano.

Licenciado en Historia, con mención en Arqueología, Pedro fue profesor de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua durante tres años. En el 2014 entró al seminario y en 2017 vino a Pamplona para terminar su formación en el Seminario Internacional Bidasoa. El 31 de mayo de 2020, tras terminar el Bachiller en Teología, recibió la ordenación diaconal. Actualmente estudia una licenciatura en Teología Bíblica.

¿Que se siente recibir la noticia de la ordenación sacerdotal en tiempos de coronavirus?

Una bendición porque, a pesar de los tiempos adversos que estamos viviendo, esto es señal de esperanza para la Iglesia, de que debemos continuar con nuestra labor evangelizadora. Sí, la evangelización no se detiene. Solo así podemos inspirar a muchas personas a seguir adelante, a no desesperarse ante la situación que estamos viviendo.

¿Con qué tres palabras resumiría la formación que ha recibido en Bidasoa?

Cercanía, sinceridad y santidad.

Las dudas, los miedos y las dificultades que uno vive solamente se pueden aclarar ante el Sagrario

Este año comenzó una licenciatura en Teología Bíblica. ¿De qué manera cree que estos estudios le ayudan en su vocación y en su futura labor pastoral?

En primer lugar, considero que en la medida en que uno aprende más sobre las Sagradas Escrituras, uno conoce mejor a Dios, a ese Dios que sale al encuentro del hombre y se manifiesta en la historia de la revelación.

Respecto a la labor pastoral, creo que estos estudios redundarán en beneficio de la formación de los futuros sacerdotes de mi diócesis, dentro del seminario, y también en la formación de los laicos. No está de más decir que profundizar en las Sagradas Escrituras ayuda a tener una mejor vivencia de nuestra fe, a comprender mejor la liturgia y los sacramentos.

¿Qué le diría a un joven que se está planteando la vocación sacerdotal o a un seminarista que acaba de iniciar su formación?

Quizá alguno podría decir que no tiene vocación, pero en realidad lo que a veces no tenemos es valentía de dar una respuesta al Señor. Todas las dudas, los miedos y las dificultades que uno vive solamente se pueden aclarar ante el Sagrario. En la medida en que nos enamoramos más del Señor y lo tratamos más, se clarifican nuestros pensamientos y nuestros deseos.

El Señor nos ayuda a descubrir que lo importante no es el poder, el «figureo» o tener un puesto prestigioso dentro de la sociedad. Ante todo, como dice san Pablo en sus cartas, cada uno está llamado al servicio de la comunidad; de esta manera, las personas que buscan a Dios podrán encontrarse con Él a partir de nuestra entrega.