Del 10 al 24 de agosto pasados, tres seminaristas de nuestro seminario —Avishka y Arosh de Sri Lanka, y Dimas de Indonesia— vivieron una profunda y enriquecedora experiencia pastoral en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, Francia.

La pastoral se centró en acompañar a los peregrinos que llegaban solos al santuario. Este acompañamiento cubrió una variedad de actividades espirituales esenciales, incluyendo el vía crucis, la Santa Misa, procesión eucarística, camino del jubileo, camino de Santa Bernardita, confesiones y la procesión mariana con antorchas.
La tarea era crucial, ya que muchos peregrinos solitarios a menudo no saben qué hacer durante su visita.

Para los seminaristas esta fue una experiencia muy enriquecedora. El santuario de Lourdes, visitado por personas de diversas nacionalidades, les permitió experimentar la catolicidad de la Iglesia. Estar allí es presenciar la fe viva de la gente, de la que ellos también forman parte.
La experiencia fue también una ocasión de profunda intensificación de la vida espiritual, especialmente por encontrarse en el lugar donde la Reina del Cielo vino a visitarnos en la tierra. Acompañando y ayudando a los demás a crecer en su fe, nuestros hermanos sintieron un crecimiento espiritual personal muy hondo.

De las impresiones más importantes para ellos resalta la procesión de las antorchas. Es una verdadera maravilla ver a tantísima gente peregrinando con la Virgen, portando una vela y rezando el Santo Rosario. Esta manifestación grande de fe inspira un profundo deseo de acercarse más a Dios y a la Santísima Virgen.

La pastoral ayuda a descubrir que la fe sencilla del pueblo es un gran testimonio del Dios vivo. El seminarista tiene la vocación de configurarse con Cristo, de ser «otro Cristo en el orden ministerial». Esta experiencia subraya la «grave responsabilidad» de los futuros sacerdotes: cuidar esa fe del pueblo y ayudar a que crezca, acercando a las personas al Señor.
